Al principio

Residencia Malen y Suyai Otaño

Al principio-
Pienso en cómo navegar en un desierto. cómo atravesar un territorio. cómo reconocer un lugar. cómo celebrar los peligros. cómo no abandonar e ir hacia adelante. cómo subir una montaña. en fin, son partes de un poema.
Empecemos, pues.
En el principio fue la palabra. la palabra pilar según wikipedia proviene del latín pila, es un elemento destinado a recibir cargas para trasmitirlas al terreno, pienso en la frase “ponerse las pilas” y entonces me enfermo, me duele el cuerpo porque voy a pasar tres días armando un proyecto en el cual siento mucho miedo; y los comienzos siempre están cargados, los comienzos son confusos.
escribo en el pizarrón “escribir un libro para contar un secreto”.
En el principio fue la acción. Fernando y Nicolás nos dan media hora para armar o pensar como mostramos esta historia. doy detalles escribiendo y hablando sin parar. Suyai sale y entra al estudio dejando su celular en el piso. suena su voz, movimiento uno, movimiento dos, movimiento tres. los restos de un avión se ubican en forma de círculo. el piso de madera está lleno de tierra de la cima de un cerro.
un cinturón de seguridad viejo y oxidado, “esto te puede salvar la vida”.
En el principio fue la fuerza. en la sobremesa entre todos nos confesamos nuestro primer amor. con Suyai dormimos en la misma pieza, igual que cuando éramos chicas. durante la noche en ese lugar que es una especie de frontera hablamos dormidas, nos hacemos revelaciones sobre lo que no podemos hacer, de lo que no podemos ni pronunciar.
Sostengo el cuerpo de mi hermana sobre el mío durante varios minutos, es como una danza, unos movimientos de rescate y aparece la pregunta de un filósofo francés durante los días de residencia ¿qué pueden nuestros cuerpos?
Hay para decirlo palabras más o menos cómodas de cómo se vive una experiencia, pero escribo confiada: En el principio fue el amor.